lunes, 3 de octubre de 2011

SIXTINA-PROFETAS-MIGUEL ANGEL


Jeremías
Autor: Miguel Angel
Museo:Capilla Sixtina (Roma)
Jeremías es el último profeta de la serie pintada por Miguel Ángel en la Sixtina. En su futuro, aquel contempla la destrucción de Jerusalén por lo que se muestra pensativo, desplomándose en el pequeño trono que le sirve de asiento. Su tamaño es tan amplio que deja ridículo el bloque de mármol donde se ubica. El gesto meditativo del profeta se reafirma en la figura femenina que le acompaña al fondo, indicando Buonarroti su capacidad para expresar los estados del alma, especialmente la tensión y la angustia que parecían presentes en su vida. La enorme figura se relaciona con la escultura del Moisés ejecutado por el maestro para la tumba de Julio II, ofreciéndose como un hombre lleno de la "terribilità" que caracteriza al genio. Su volumetría es absoluta, rompiendo con la planitud de la superficie donde está pintado, proyectando sus piernas hacia el espectador. Sus ropajes gozan de una armonía cromática de gran belleza, creando en la figura un contraste de claroscuro que refuerza la tensión del momento.http://www.artehistoria.jcyl.es/ciudades/obras/7018.htm




Profeta Isaías
Fecha:1509
Características:
Material:Fresco
Isaías, profeta de la Pasión, interrumpe la lectura del libro - que mantiene abierto con la mano derecha - al ser solicitada su atención por un angelote situado tras él, iluminándole el futuro. Este gesto provoca un acentuado escorzo en la figura del profeta, aunque sus ojos no se dirijan a su objetivo, contrastando la tensión de su cuerpo con su relajación interior. Como todos sus compañeros, aparece sentado en un trono de mármol, desafiando la ley de la gravedad al dotar Miguel Ángel de soberbia volumetría a todos sus personajes, considerando el espectador que en cualquier momento pueden descender al suelo. La potente estructura anatómica queda cubierta con pesados y plegados paños de brillante colorido que intentan ceñirse al máximo para ofrecernos la masa muscular y ósea de la figura como observamos en el gesto de cruzar las piernas. La tensión y la fuerza de sus personajes caracteriza la pintura de Buonarroti, un convencido escultor que se dedica a la pintura por capricho del papa Julio II, especulándose que el artífice indirecto de este cambio de actividad fueron Bramante y Rafael quienes, celosos del éxito que estaba cosechando Miguel Ángel, recomendaron al pontífice que Buonarroti realizara una decoración al fresco, pensando que el resultado iba a ser el fracaso. Los dos artistas salieron perdiendo con su reto al afianzar Miguel Ángel su fama en la corte papal debido a su éxito en la Sixtina. http://www.artehistoria.jcyl.es/genios/cuadros/7003.htm


Jonas
Autor: Miguel Angel
Fecha:1511
Características:
Jonás fue devorado por una ballena y tres días después expulsado por ésta en la playa, por lo que se considera a este profeta como prefiguración de la Resurrección de Cristo. Por esa razón, Miguel Ángel pinta al profeta con un enorme pez a su lado. Jonás es de los últimos en ser pintados, el más cercano al Juicio Final y la presencia de Cristo, por lo que ha abandonado por completo la tarea de escribir sus profecías para admirar la cercanía de la divinidad. El profeta se encuentra sentado en un escabel de mármol adornado de escultura y balaustres dorados. Tras él hay ángeles que le ayudan en su tarea profética, de la misma manera que podíamos ver en otros profetas como Ezequiel o Zacarías, o en el caso de las sibilas, como la sibila délfica. La postura tremendamente escorzada anticipa el Manierismo, destacando la potencia y la fuerza de la figura, cuya anatomía indica el canon miguelangelesco. http://www.artehistoria.jcyl.es/civilizaciones/obras/4408.htm

Profeta Daniel
Autor:Miguel Angel
Fecha:1511
Entre los profetas pintados por Miguel Ángel en la bóveda de la Capilla Sixtina destaca la figura de Daniel quien se nos presenta en su libro bíblico como un joven deportado en Babilonia durante el siglo VII a. C. y residente en la corte de Nabucodonosor bajo el nombre de Baltasar, revelándose como intérprete de sueños y revelaciones debido a la extraordinaria sabiduría con que fue dotado por Dios. La influencia de su libro es fundamental al ser considerado como una síntesis de la Teología de la historia. Su profecía puede considerarse como el momento final de la intervención divina en la historia precedente, abriendo nuevos horizontes para la historia futura considerando que el Reino de Dios se extenderá a todas las gentes y será el Reino del Hijo del hombre, el Reino de los Santos.Como el resto de sus compañeros, Daniel aparece sentado en un trono, leyendo un libro que sostiene con gran esfuerzo un joven amorcillo mientras apunta sus revelaciones en un atril situado a la izquierda, considerándose una referencia a la comparación de dos textos sobre el Juicio Universal que más tarde pintaría Buonarroti en la pared del altar. La figura del profeta es potente y maciza, absolutamente relacionada con la escultura, situándose en un escorzo que otorga una mayor fuerza a la escena. Su volumetría se refuerza por los numerosos paños que cubren el escultural cuerpo, sirviendo al artista para ofrecernos el alto contenido cromático de la figura al jugar con tonalidades amarillas, verdes, azules y lilas. Si la Sibila Délfica se considera paradigma de las sibilas pintadas en la Sixtina, Daniel lo es de los profetas. http://www.artehistoria.jcyl.es/genios/cuadros/7014.htm

Profeta Zacarías
; En el octavo mes del año segundo de Darío fue dirigida la palabra de Yahveh al profeta Zacarías, hijo de Iddó... (Zacarías 1, 1 - 2).
En la pared de entrada, el profeta está representado como un viejo barbudo con el busto de perfil mientras lee un libro. Zacarías, que vivió alrededor del año 500 a.C., se esforzó en dar apoyo con la palabra de Dios a los Israelitas de regreso a Jerusalén tras el exilio a Babilonia, desilusionados por la falta de señales de bendición frente a las dificultades afrontadas. En la primera parte de su libro (Zacarías caps.1-6) se describen ocho visiones que preanuncian la venida del Mesías, con las que el profeta trató de dar valor a su desanimado pueblo. En los capítulos siguientes el profeta promete que un día llegará la recompensa (Zacarías, 8, 1-23) y que Israel será restaurado, no sin antes pasar por guerras y cala
midades (Zacarías, caps. 9-14) al no haber reconocido al Mesías (Zacarías 9, 9-10). Las palabras de Zacarías, que anuncian al Mesías, se citan en el Evangelio de Mateos para demostrar la venida mesiánica de Cristo (Mateos 21,4-7).



Profeta Ezequiel

(Ezequiel 1,2)
< El año treinta, el cinco del cuarto mes,... se abrió el cielo y contemplé visiones divinas (Ezequiel 1,1)... Yo miré; vi un viento huracanado que venía del norte, una gran nube con fuego fulgurante y resplandores en torno, y en el medio como el fulgor del electro, en medio del fuego. Había en el centro como una forma de cuatro seres cuyo aspecto era el siguiente: tenían forma humana. Tenían cada uno cuatro caras, y cuatro alas cada uno (Ezequiel 1, 4-6)... Por encima de la bóveda que estaba sobre sus cabezas, había algo como una piedra de zafiro en forma de trono, por encima, en lo más alto, una figura de apariencia humana (Ezequiel 1,26)... Vi algo como fuego que producía un resplandor en torno, con el aspecto del arco iris que aparece en las nubes los días de lluvia. Era algo como la forma de la gloria de Yahveh. A su vista, caí rostro en tierra y oí una voz que hablaba. Me dijo: "Hijo del hombre, ponte en pie, que voy a hablarte." El espíritu entró en mí como se me había dicho y me hizo tenerme en pie; y oí al que me hablaba.> (Ezequiel 1, 27-28; 2,1) http://mv.vatican.va/4_ES/pages/x-Schede/CSNs/CSNs_V_SibProf_01.html
Ezequiel está representado como un viejo en un abatido coloquio con un joven a su izquierda. Fue el primer profeta de Israel en desenvolverse fuera de su tierra: en efecto, fue deportado en exilio a Babilonia (alrededor de 593 a. C.), en donde trató de amonestar a los Judíos frente a su responsabilidad moral por la deportación en Mesopotamia y por la destrucción de Jerusalén, causada por la infidelidad a la alianza con Dios. El libro de las profecías de Ezequiel se puede dividir en tres secciones: la primera incluye la denuncia de los pecados del pueblo elegido que conllevarán al inevitable castigo de Dios, que culmina con la derrota de Jerusalén (Ezequiel, caps. 1-24). La segunda se refiere al anuncio de la ruina de los pueblos idólatras (caps. 25-32), mientras que en los últimos capítulos (33-48) Dios confía al profeta la tarea de llamar al pueblo hebreo a la conversión de sus pecados (33, 10-20) y de anunciar su futuro con la visión de una nueva Jerusalén, la fundación de un nuevo culto y de una nueva tierra dirigida por un nuevo pastor, es decir, David. http://mv.vatican.va/4_ES/pages/x-Schede/CSNs/CSNs_V_SibProf_04.html

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